otra vez
Desde la primera vez que te vi. Supe que eras como yo.
Es un talento que tengo, que no puedo eludir. A primera vista distingo a los de nuestra especie.
Pero nunca se me había cruzado hacer algo para acercarme. Hasta que el indiscreto roce de tu mano, no casual sino intencional, al acercarme aquel objeto, me despertó; recordándome aquella vieja técnica de las manos en el colectivo. Ahí el juego comenzó. Como era MI PUTA COSTUMBRE, por mas que trate, por mas que intente reprimirme, ya no puedo. Tus manos me acarician suavemente, y cuando la casi soledad nos acompaña, tu brazo se enlaza a mi cintura, de manera suave discreta, cualquier escusa en buena entre nosotros para acercarnos. En silencio te seguí el juego un par de días, hasta que descubrí unos ojos indiscretos que habían descubierto nuestras miradas complices. Desde ahí todo es distancia y camaradería. Seguís preguntándome cosas pero mantenemos la distancia. Hasta que otra vez la soledad aparente nos envuelve. Hablamos de cosas vanas y cuando debes partir tus labios entibian los mios. Ambos nos ponemos extraños esa mezcla de nervios, ansiedad y el deseo de mas. Pero como la nuestra es siempre una casi soledad. Manteamos la distancia, cruzamos unas escasas palabras mientras nos aseguramos estar ajenos a las miradas exrañas y otra vez te despides rápidamente con una caricia en mis labios.
Otra vez pasaran muchos días hasta que nos volvamos a ver, y mas aun hasta que la casi soledad nos invite a algo mas.
Comentarios