juan josé un nuevo "amigo"
Tenia que arreglar el tren delantero del auto. Cosa que no
debería haber sido complicada si no fuera porque mi mecanico de confianza no
podía arreglarlo.
Un conocido me mando a un taller de tren delantero y pese a
que el presupuesto que me pasban me cerraba en números, algo del tipo del
taller no me daba ni cinco de confianza.
Iba de un colegio a otro, cuando vi un taller de tren
delantero relativamente cerca de mi casa, a una 30 cuadras, algo del taller
cerrado me llamo la atención y sin tener ningún tipo de referencia, ni idea
acerca de si todavía funcionaba el taller o de quien lo atendia. Decidí que iba
a llevar a arreglar el auto a ese lugar.
El taller de la calle
tenia un cartel que se notaba que era bastante nuevo era el taller
JuanjoC. Todavía que pregunto que fuerza extraña fue la que me impulso hacia
ese lugar. Bueno no importa!
Dos días despu es a las ocho y unos minutos de la mañana me
encontraba en la puerta del taller esperando a que abriera. Eran ocho y media
de la mañana y todavía estaba esperando. Había decidido darle hasta las nueve y si no iba a buscar otro
taller. Apenas unos minutos después un
auto estaciona sobre la vereda del taller y veo bajar a un hombre joven, no se
porque me imaginaba a un cincuenton como el mecanico. No soy buena calculando
la edad pero supongo que Juanjoc tendrá entre 27 y 33 años, es alto. Muy alto.
Como metro ochenta y pico. Hombros anchos, brazos fuertes y un poco de panza
(no chicas si pensaban que iba a escribir que venia con un six pack de esos de
novela roja… olvidenlo esto es la vida real) me acerque y me pesente, solo con
mi nombre. Como hago siempre.
Le comenté el motivo de mi visita y le pase el detalle de
las reparaciones que me habían hecho en Norauto. Sonreí al notar que el
pantalón de fajina que el llevaba puesto
tenia la inscripción de la misma empresa.
El pidió por nextel el precio de los repuestos. Yo aproveche para
mirarlo a gusto. Tiene ojos castaños claro, entre marron miel, pardos y verdes.
La barba de dos días castaña clara, como el pelo y la piel dorada, bien de una
persona que pasa muchas horas al aire libre.
Yo lo miraba absorta como quien esta mirando un pollo girar en el spiedo cuando se esta a dieta ( y
la metáfora me sienta a la perfeccion, porque tras haber decidido ser una chica
buena y fiel y solo conformarme con sexo una vez cada diez o quince días con mi
marido, este tipo me hacia agua la boca… y otras parte del cuerpo que también
tiene labios). Me distraje pensando en
como me gustaría encerralo en el cuartito que había al fondo del taller,
que intuia era una suerte de cocinita, ya que el baño se evidenciaba hacia la
derecha sobre la misma pared, y hacerle una buena mamada (uf! cuanto hace que
no me como, literalmente, una buena verga)
El me sorprendió mirándolo demasiado fijo y me clavo la
mirada en los ojos. Me puse colorada sin poder evitarlo mas que nada por lo que
estaba pensando. Pero como él había estado copiando y haciendo la cuenta del
dinero que necistitaba para repuestos y mano de obra. Supuso que mi sonrojo era
por lo alto del costo. Su presupuesto era mucho mas barato que el de Norauto
pero mas caro del taller que no me había gustado. Pero yo tenia el dinero y
como dije ya había decidido dejarlo en ese taller.
Le dije que no había problema y que como hacia y cuando
podía dejarle el auto. El sonrio de lado y yo tuve taticardía (mierda! necesitaba
tiempo a solas y al “actor de reparto” mi, consolador verde fluo de silicona de
11 x 4, (el nombre viene de una historia
que algún dia escribiré)) me dijo que podía dejarlo ese dia y que el se
encargaba de todo. Genial. Busque mi bolso y las Cedulas que había dejado en el
auto y me fui a tomar el colectivo con rumbo a mi oficina.
Hable con Juanjosé pasado el mediodía y me dijo que para
ultima hora de la tarde iba a estar terminado el trabajo. Me parecio
sorprendente.
Lo vi un par de veces más como mecanico y como suele pasar
me olvide de él.
Un grupo del que había sido profesora varias veces, egresaba
y me invitaron a comer en un lugar llamado Humberto que esta bastante cerca de
mi casa. Acepte por que las chicas de esa comisión me caen muy bien.
Fuimos a cenar y me divertí mucho. Ellas son todas mujeres
casadas y que en su mayoría no salen sin sus familia. Hecho que me sorprendió
mucho.
Habíamos terminado de cenar y de ver un espectáculo. Cuando
una de las “chicas” insistió en quedarnos a bailar al local que hay al lado
“the One” yo que salgo cuando se me da la gana no tenia problemas y me di a la
tarea de convencer a las mas remilgadas del grupo. Es raro salir en plan amigas
con un grupo que en lugar de usar mi nombre me dice “profe” y me trata con un
respeto que no busco ni siquiera cuando estoy en función oficial. Pero era lo
que había esa noche.
Tras conversar un ratito con el RRPP del restaurant conseguimos pases para el VIP del local de al
lado y allí fuimos, yo quería bailar pero las chicas se sentían medio fuera de
lugar asi que nos sentamos en los sillones a tomar algo. La mayoría de ellas al
ser evangelistas no toman alcohol. Yo dude entre seguir tomando gaseosa como
durante la comida o tomarme un daiquiri. Me decante por hacer mi gusto en lugar
de lo que esperaban de mi.
Tras dos daiquiris convenci a dos
chicas para ir a la pista a bailar.
Pocos minutos después se sumaron el resto y empezamos a divertirnos como
adolescente. Bailábamos con cualquiera que nos lo pidiera y yo rechace a dos o
tres de ir a “un lugar más tranquilo”
Seria como las tres de la mañana cuando unas manos me
tomaron desde atrás por la cintura y su dueño empezó a bailar conmigo rozándome
pero sin frotarce. Tras unos minutos me susurro en el oído:
-
Hola, profe!
Sonreí y mis poco disimuladas ex alumas empezaron a hacer
gestos (bastante exajerados) de aprobación para el muchacho.
Gire y como ya se imaginaran el
que me rodeaba la cintura era Juan Jose. Quien al tenerme de frente dejo de
tocarme para pasar a bailar sueltos.
Sexi como el pecado, con una
remera azul oscura con inscripciones en gris y un pantalos de gabardina
negra, me clavo los ojos en los mios. Mi
sonrisa se ladeo y arquee una ceja interrogativa.
-
Hola! Lo salude esforzándome por acordarme como
se llamaba
-
¿Cómo estas, tanto tiempo? Me preguntó buscando
conversación.
-
Bien ¿y vos?
-
Estaría mejor si no tuviera que pregutarte como
era que te llamabas… Dijo sonriendo. Lo que me hizo reir
-
Bueno estamos en la misma, respondi. – yo
tampoco me acuerdo de tu nombre.
-
Juan José. Vos llevaste el auto a mi taller. Me
aclaro pero un poco mas serio de antes. Era obvio que le molestaba que yo no lo
recordara.
-
Ah! De donde te conozco si me acordaba. Pero tu
nombre se me escapaba. Confese con intención de mimar un poco su ego
-
¿Y vos no vas a decirme tu nombre?
Sonreí de nuevo. Me planteaba un juego que me encanta.
Adivina quien soy…
-
No se… ¿Por qué debería decírtelo?
-
Dale, no puedo estar llamándote profe toda la
noche.
-
¿Por que no? las chicas lo hacen siempre. Sonrio
-
Esta bien, profe. Respondió. –¿ viniste sola con
tus alumnas o tu marido anda por aca?
-
No, hoy es noche de chicas. Dije y como si mis
palabras hubieran sido un permiso volvió a acercarse y me tomo de las manos.
Giandome para bailar una cumbia.
No volvimos a hablar pero
mientras bailábamos cada vez se acercaba más. Hasta que tres canciones después
ya me tenia agarrada de la cintura nuevamente, y casi bailábamos una lambada.
Bailamos algunas canciones más y
yo vi que las chicas se dirigían a la barra asi que le dije que me iba con
ellas a tomar algo. Se ofrecio a
comprarme lo que quiera y rechace la invitación.
La verdad que mientras bailábamos
me cayó la ficha de que el conoce a mi marido y que yo no se si puedo confiar
en él. O será que estoy fuera de practica por la idiotez de “portarme bien”
Me fui con las chicas y tras
tomar algo y descansar un poco volvimos a la pista. No sin antes tener que
soportar lo mas estoicamente posible que las chicas me cargaran por el lavante
que tenía, lo bueno que estaba Juan Jose y alguna que otra chorrada que se les
ocurria.
Apenas empezamos a bailar un tipo
de mas de cincuenta años me saco a bailar. A diferencia de Juan este estaba muy
tomado y trato de besarme de prepo mas de una vez. No me gustaba, no sólo
físicamente, sino lo que mas me molestaba era que en su estado de embriaguez me
apretaba de una forma molesta y desagradable.
Ahora si creen que Juan vino a mi
rescate y me saco al borracho de encima… no se haciendoce pasar por mi pareja,
para después reclamar su premio en especias. Están muy equivocados.
El borracho me abrazo apretándome
contra su cuerpo u trato de manosearme los pecchos. Ya harta de el lo empuje él
trastabillo y cayo sentado de culo. Se levantó rápidamente y me pego una
cachetada que me dio vuelta la cara. Al toque dos patovicas lo agarraron
mientras las chicas venían en mi auxilio. Me ardia la cara por el golpe y
decidi que mi noche ya había terminado.
Yo vivo a unos doce cuadras del
boliche asi que estaba tratando de comunicarme con una de las remiserias de la
zona cuando uno de los patovicas que había sacado al borracho se me acerco y me
dio un pase para el VIP. Deshaciéndose en disculpas por el idiota que me había
golpeado. A mi no se me antojaba. Solo quería irme a mi casa. Pero anime a las
chicas a que fueran al VIP asegurándoles que iba a estar bien.
Mientras esperaba en la vereda el
auto, apareció Juan Jose con tres chicos mas. Al verme se acerco y se ofreció
llevarme. Lo mire a esos increíbles ojos y nege lentamente con la cabeza. - --
ya llega mi remis, le informé sonriendo.
-
Dale, yo te llevo. Insistió con una sonrisa de
lado.
Mi Dios! Hace un año, ni se me
hubiera ocurrido no irme con él. Pero como me prometí que iba a serle fiel a mi
marido L
ahora me toca poner cara de póker, aguantar y volver a mi casa con mi marido
(nah! Si yo soy buenísima para los negocios: estoy a punto de cambiar una noche
de sexo que promete ser mas que interesante por ir a mi casa a escuchar a mi
marido roncar y que me diga que esta cansado si se me ocurre pedirle sexo)
-
No, gracias, vuelvo a responder y sonrio
coqueteando, tímida (ese gesto que me caracteriza, es una serie de parpadeos
continuos con la mirada baja y la cabeza un poco de lado. Como si quiesiera
esconder mis ojos de los de mi interlocutor) – ahí esta mi auto, señalo un
renault 9, azul que esta terminando de parar a pocos metros de nosotros. – a
buena. chau! Saludo y acompaño el gesto con la mano.
Él se acerca a mí y me da un beso
en la mejilla apoyando sus labios , pero se demora varios segundos de más en separar
ce. Me voy lamentándome mi estúpida idea de ser una chica buena. Agh! La vida,
a veces, apesta.
Asi siguió pasando el tiempo y
llego diciembre. Y con diciembre el bendito spleen de fin de año. Hacia
demasiado tiempo que no tenia sexo con mi marido (ni con nadie) y la verdad que
ya ni masturbarme me daba resultado. La insatisfaccion sexual se me notaba en
la manera en que reaccionaba ante todo. Hasta ese momento cuando estaba asi
consegui que mi marido me bajara la calentura. Pero como el muy forro segura se
andaba cogiendo por ahí a una “ se cansaba” antes de acabar (les juro que me
deja a medias y él se queda a medias y me dice que se cansó) asi que mi humor no era del mas feliz. Y si a
eso le sumamos los quilombos típicos de diciembre… en fin.
Estaba empezando a preparar mi
viaje de vacaciones a la costa asi que tenia que llevar al taller el auto para
que le miren los frenos y demás cosas antes de salir a la ruta para no
encontrarme con ninguna sorpresa. Y que se fijaran en particular un ruido que sentía
en la rueda delantera derecha. Asi que me diriji al taller, para pedir “turno”.
Me atendió el padre de Juan Jose
y me dijo que lo llevara al otro día a la mañana. Asi lo hice.
Me levante con una hermosa
temperatura de 33° yo tenia que llevar el auto al taller y de ahí irme a la
oficina, asi que me puse una musculosa de bretes finitos que deja bastante poco
librado a la imaginación, y me lleve una blusa de gasa trasparente para ponerme
al bajar del auto.
Llegue al taller y juanjoc estaba
en la vereda con el mate. Me acerque a él y me saludo (como es su costumbre)
con un beso en la mejilla y note como sus ojos irremediablemente se iban a mi
exuberante escote.
Le sonreí y me dijo que diéramos
una vuelta en el auto para que le dijiera que era el ruido que escuchaba. El se
sentó al volante y yo de pasajero. Pocas vecs me puse tan nerviosa al estar en
un auto con un tipo. (estoy segura que se debe a la falta de practica y al
“hambre atrasada”) paseamos unos cinco
minutos y el paro el auto diciéndome que ya sabia que era lo que le pasaba al
auto (si me preguntan no tengo ni la mas remota idea de que cuernos me dijo) mi
auto es un palio de cinco puertas, asiq ue estábamos muy cerca uno del otro. Él
me hablaba mirándome a los labios o al escote (muy básico lo suyo) me mordí el
labio inferior por instinto al darme cuenta donde apuntaban sus ojos.
-
No hags eso, casi me gruño Juan Jose.
-
¿Qué cosa? Respondí inocente y sorprendida.
-
Si te vengo perdonando, es porque sos casada. Me
respondió.
-
¿perdonando? ¿Perdonando de que? Inistí en mi
inocencia.
-
¡Vamos cari!.
Esta muy claro lo que buscas. Respondio repasándome con la mirada.
-
Yo no busco nada, más que que me arregles el
auto. Respondí enojada.
-
Bueno, dijo y arranco el auto llevándonos de
nuevo al taller.
-
Para la tarde va a estar listo. Me dijo sin
mirarme cuando llegamos. Me baje del auto busque mi bolso, me puse la blusa de
gasa y me acerque a él para darle la cedula verde del auto.
-
Si no buscas nada, porque no te tapaste antes me
dijo agarrándome la muñeca cuando le extendí la cedula verde.
-
Porque… porque…
-
Porque buscas calentarme como hiciste hace unos
meses en The One. No crei que fueras una histérica me espeto malhumorado.
-
Yo no soy una histérica. (para mi ese es el peor
insulto en el mundo)
-
Ah! No. Entonces si te beso ahora no me vas a
huir. No respondí, porque simplemente no sabia que decir. Me debatia entre la
promesa a mi misma y mi instinto básico y primitivo.
Él me tomo de la cara y me beso
suavemente. Dándome tiempo a huir.
Y bueno que les voy a decir entre
mi razón y mi instinto. Gano el segundo.
Le devolví el beso y este cada
vez se fue haciendo más salvaje.
-
Aca no podemos hacer nada. Me informó el apenas
separándose. Lo que me recordó que yo tenia que ir a trabajar.
-
Claro! Y yo tengo que ir a trabajar. Respondi
medio aturdida.
-
Esta tarde cuando vengas a buscar el auto, vamos
a algún lado. Afirmó. Negué con la cabeza para esa hora mi marido ya esta en
casa y es imposible.
-
¿Mañana a la mañana? Podes escaparte del
trabajo. Asentí. Te espero a las ocho en el ombú. ¿Te aprece?
-
Bueno. Acepte. Y desde ahí me debatí todo el dia
entre asistir y romper mi promesa o no ir y tener que buscar otro mecanico.
Ya había decidido mantener mi promesa de fidelidad y pensaba
dejar plantado a JuanJosé esa mañana. Pero al encender el teléfono me encontré con
el siguiente mensaje
<no voy a poder ir.
Será la próxima vez>
Bueno, el había decidido por los dos. Pero si bien yo no
pensaba ir que me plantara él me jodía bastante (quien me entiende?)
Asi diciembre quedó en el olvido y llego enero, quien trajo
la tan ansiada feria judicial y el receso educativo. Con mi marido decidimos ir
diez días a la playa en familia y luego él iria solo siete dias a Reconquista,
santa fé a visitar a familiares y amigos.
Llego su viaje y durante los tres primeros días de su
estadía se olvidó completamente de mí. No me escribió ni un puto mensaje de
texto, lo que me llevo a tener que preguntar por Facebook si alguien sabia algo
de él (porque tampoco me atendia cuando yo lo llamaba)
Cuando me llamo me contó que la estba pasando tan bien “que se le había pasado llamarme”
Como se imaginaran mi bronca era completamente inefable. Asi
que hice eso que exactamente jamas había hecho y que me había jurado no hacer
bajo ningún punto de vista: hackearle la cuenta de Facebook.
La ira es la peor consejera que existe sobre este mundano
planeta, asi que lo que encontré fue que el muy turro se hacia el gato con
cuanta coneja había entre sus “amigos” si hubieran sido sólo chicas de internet
me la podría bancar pero cuando lei las cosas que le ponía a sus “compañerotas”
de trabajo en mensajes privados. Explote.
Ojo no se confundan en que me agarro un ataque de celos. Nah!!!
Sólo me sentí una gran boluda. Llevo meses (que también podrían ser siglos)
pasando necesidad masturbandome por no engañarlo ¿y él? Gastandla matraca por ahí
(me salio medio anacrónico, sepan disculpar).
Yo tenia que llvar el auto a lo del mecanico para que le
revice los frenos, ya que prendía la luz en el trabajo. Se lo iba a llevar a Sergio,
pero visto, lo leído decidi ir a ver a Juan José.
Asi que tempranito a la mañana me puse una muscolosa
escotada una bermuda de jean y me fui al taller. Apenas baje de mi auto, el y
los que estaban en la vereda me escanearon de arriba abajo. Le sonreí y le
comenté el problema que tenia el auto. Me dijo que lo dejara que en el
transcurso del dia me llamaba y me avisaba que era y cuantó salía.
Me llemó y me dijo que eran las pastillas de freno y que lo
iba a tener terminado a eso de las 20 hs.
A esa hora me diriji
al taller. Al llegar vi que la persiana estaba baja, pero con la puerta abieta.
Llame apenas asomándome y el me grito desde adentro que entrara. Al entrar lo vi aparecer con el torso desnudo
y una camiseta en las manos. Se acerco y me dio un beso en la mejilla y empezó
a hablarme del auto. Asentí como si
supiera de que diablos me hablaba.
Me acerque para pagarle el trabajo y al aestirar la mano con
la plata el me agarro la muñeca. Con la otra mano tomo el dinero y lo dejo
sobre la mesa de trabajo. Mientras me acercaba hacia él. Me agarro de la nuca y
me beso. Yo me sentía como una meñeca de trapo sin voluntad alguna. Mientras me
besaba me fue llevando hacia atrás hasta que mi espalda dio contra la pared.
Sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo sin ningundescaro
y yo lo dejaba hacer. Me saco la musculosa y me bajo el corpiño para poder
tener mejor acceso a mis pechos. Los pellisco suavenemte. Me los estiraba para
luego pasar a morderlos y lamerlos arraebatandome hasta el ultimo vestigio de
cordura. Desprendió los botones de mi bermuda y me dijo que lo esperara un
segundo durante el cual fue hasta la puerta y la trabo.( Mi dios yo esaba casi
en bolas y la puerta a la calle estaba abierta de par en par)
Volvió y antes de que yo diga nada. Me empezó a besar de
nuevo. Me quitó la bermuda y la tanga y empezó a manosearme entre las piernas. A
esta altura yo tenia mi mano dentro de su pantalón y lo masajeaba. El se quieto
el pantalón, sacando primero un preservativo del bolsillo. Se lo coloco y me
aupó. Nunca había cojido con nadie asi.
Lo rodee con mis piernas y me agarre de su cuello mientras
el buscaba penetrarme.
Cuando me clavo contra la pared no pude reprimir un grito. En
parte por la sorpresa y en parte por la profundidad con la que me penetraba.
Los golpes hacían que me arañara la espalda contra la pared,
pero no me importaba nada. El orgasmo me alcanzó demasiado rápido (demostrando
que hacia mucho no cojia) pero a él no pareció importarle porque pocas
embestidas después se vino él.
Nos vestimos en absoluto silencio. Yo me sentía rara. Una mezcla
de culpa, molestia y saciedad extraña. Sólo pensaba en salir de ahí. Pero el me
agarro y empezó a besarme de nuevo.
-
Sabes que esto sólo es el principio? Me dijo
Y yo supe que estaba de vuelta.
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